Por Rogelio Varela

“El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo
y vender como si estuviera en quiebra”

Henry Ford

A pesar de que los bancos cuentan con áreas de crédito robustas, la originación de los préstamos a personas y empresas ha tenido un antes y un después a partir de la creación del Buró de Crédito.

Resulta paradójico, pero en muchas ocasiones las crisis económicas suelen traer cosas buenas para las sociedades.

Permiten, entre otras cosas, corregir los yerros y se puede decir que la forma de otorgar financiamiento ha cambiado radicalmente en los últimos 20 años gracias la gestión del Buró de Crédito, que ha contribuido de forma significativa para elevar la solvencia de nuestro sistema financiero.

La banca comercial pasó de índices de morosidad de doble dígito alto a menos de 3%, por lo que incluso en ese indicador supera a algunos mercados más desarrollados.

Pero la relevancia del Buró de Crédito trasciende al tema financiero.

No solo bancos, sofomes y uniones de crédito se han beneficiado de su consulta, también habrá que incluir a comercios detallistas, tiendas departamentales, empresas de telefonía y televisión restringida, e incluso en la lista figura cualquier firma que otorgue algún tipo de financiamiento.

Con esto se ha convertido en una herramienta muy útil para el control de riesgos, al llevar el registro de más de 280 millones de créditos que, se dice fácil, involucra un enorme acopio de información que esta resguardada con los protocolos más estrictos en materia de seguridad.

Tal ha sido el impacto en la economía del Buró de Crédito que incluso contabiliza más de 1.2 millones de consultas de personas que tuvieron que presentar un Reporte de Crédito como parte de los requisitos para obtener empleo.

Al final queda claro que una persona que honra sus deudas será también un buen trabajador.

Pero al estar México inmerso en la sociedad de la información, el Buró de Crédito se ve como en el futuro como un apoyo para las empresas en lo que en la jerga de la tecnología se conoce como Inteligencia de Negocios a partir de la mayor utilización de los scorings.

Actualmente, cuando una empresa o persona moral solicita un crédito, se puede vincular la información de todos los accionistas en lo que refiere al cumplimiento con un banco, lo que agiliza el proceso de análisis y permite conocer la solvencia de una compañía.

La depuración que ha logrado el Buró de Crédito para el manejo de la información de los acreditados permite evitar casos de sobreendeudamiento.

Y es que al conocer a detalle cuántos tipos de crédito tiene contratados alguna persona, su nivel de cumplimiento y los plazos, se evita dañar al acreditado con más préstamos de lo que realmente puede pagar, por lo que resulta mucho más que una lista negra como se le veía hace años.

No hay que olvidar que cuando se adquiere un crédito se tiene la obligación de pagarlo, por lo que el Buró de Crédito nos ayuda para lograr un buen control de los gastos, que para la institución que otorga el préstamo viene a ser clave para un control de sus riesgos.